El braille es, sin duda, el procedimiento de acceso universal de los ciegos al estudio, la cultura y con frecuencia al trabajo. Pero para aprender a leer y escribir en braille hacen falta útiles y profesionales formados que lo enseñen.

El mínimo estaba en las regletas y pautas, en las que se escribía lenta y fatigosamente con punzón, y debiendo tornar el papel para poder leer lo escrito:

Pero ni siquiera disponen de ellos todos los niños y niñas ciegos de África.

Las máquinas de escribir en braille –como la Perkins- se venían utilizando en los países desarrollados desde hace más de 40 años. Sus ventajas son llamativas -especialmente con las Matemáticas-, al poder leer directamente lo que se está escribiendo o calculando.

Pero son absolutamente impensables en países donde la renta per cápita anual no llega… ¡ni a la tercera parte de su precio!:

Donde las “líneas braille” facilitan la comunicación y trabajo con herramientas digitales: ordenadores, smartphones y tablets. Y que permiten incluso prescindir del libro braille.

En SEISESTRELLAS soñamos con el día en que podamos empezar a dotar a estudiantes africanos ciegos con su propia “línea braille”.

¿Nos ayudas?

 

Anyama (Costa de Marfil, febrero 2018)